Uso
eficiente y adecuado
de la energía a nivel
residencial y comercial
La
electricidad es parte integral de nuestra vida cotidiana. Todos los
aparatos eléctricos nos hacen la vida en casa más sencilla. La vida en
el hogar es uno de los parámetros más importantes del bienestar humano,
vivimos en la época en la que se busca precisamente el bienestar,
gracias a lavadoras que nos lavan la ropa, electrodomésticos que cocinan
nuestros alimentos y en general que hacen más cómoda, sencilla y
agradable la vida en nuestros hogares.
Pero para producir la electricidad utilizamos agua, gas y combustibles;
éstos presentan un costo de conversión alto en el caso de combustibles o
una dependencia de fenómenos naturales como las lluvias que llenan los
embalses de las represas en el caso del agua, lo cual implica, en épocas
de restricción energética, asumir medidas de ahorro y planificación del
consumo más intensas que en períodos normales.
Si ahorramos y utilizamos los recursos energéticos de manera más
eficiente, contribuiremos a asegurar el suministro eléctrico; además de
conservar recursos naturales no renovables y a preservar el medio
ambiente.
En el presente artículo presentaremos una serie de consejos prácticos en
iluminación, calentamiento de agua, acondicionamiento térmico y
conservación de alimentos, que permitirán utilizar de manera más
eficiente la energía.
Consejos prácticos en Iluminación
Es importante analizar las necesidades de luz en cada ambiente ya que
no todos requieren la misma intensidad, ni durante el mismo tiempo.
Siempre que sea posible, aproveche la iluminación de la luz del sol,
que es más natural, menos contaminante y gratuita.
Utilice colores claros en las paredes y techos: aprovechará mejor la
iluminación natural.
Regule la iluminación a sus necesidades y dé preferencia a la
iluminación localizada.
No deje luces encendidas en habitaciones que no esté utilizando.
Reduzca al mínimo la iluminación ornamental en exteriores: jardines,
pallier, etc. y coloque puntos de luz de manera que iluminen otras
habitaciones colindantes, como vestíbulos y pasillos.
Use lámparas adecuadas para la iluminación de cada tipo de ambiente.
Utilice iluminación dirigida para lectura, trabajos manuales, etc.
Mantenga limpias las lámparas, tubos y vidrios de los artefactos que
los contienen.
Evite el uso de artefactos con muchas lamparitas.
Use preferentemente luminarias abiertas, evitando los protectores
acrílicos que reducen la iluminación.
Pinte de colores claros las paredes internas y techos de su casa, así
podrá utilizar lámparas de menor potencia para iluminar los ambientes.
Sustituya la iluminación incandescente por lámparas de bajo consumo.
Para un mismo nivel de iluminación, ahorran hasta el 80% de energía y
duran hasta 8 veces más.
Controle toda la iluminación con células fotoeléctricas o
temporizadores.
Use lámparas de bajo consumo o tubos fluorescentes especialmente en
zonas en las que se encienda la luz más de una hora cada vez.
Los tubos fluorescentes duran hasta 10 veces más que las lamparitas
comunes y consumen mucho menos (por ejemplo, un tubo de 18 watts da más
luz que el uso simultáneo de tres lamparitas de 40 watts consumiendo
cinco veces menos). Son recomendables en lugares que necesitan más
cantidad de luz y durante más tiempo (apagarlos y prenderlos
reiteradamente acortan su vida útil).
En ubicaciones con encendidos y apagados frecuentes es recomendable
poner lámparas del tipo incandescentes, en vez de las de bajo consumo
convencionales, ya que éstas ven reducida de manera importante su vida
útil con el número de encendidos.
Si tiene iluminación exterior (en su jardín, por ejemplo) controle su
funcionamiento de forma automática mediante un equipo programador
temporizado o un interruptor "crepuscular" (célula fotoeléctrica)
Puede sustituir los interruptores comunes de las habitaciones por
sensores que encienden la luz cuando una persona entra en la habitación.
Use tubos fluorescentes donde necesite más luz y esté encendida muchas
horas; por ejemplo, en la cocina.
Una buena iluminación no necesita ser uniforme ni constante. La regla
que se debe tener en consideración es la siguiente: iluminar el objeto
sin deslumbrar la vista de quien lo observa.
La iluminación tiene el 20 % de la responsabilidad del consumo total
de la energía eléctrica de una vivienda. Utilice al máximo la luz
natural.
¿Sabía Ud. que …
las lámparas incandescentes sólo aprovechan el 5% de la energía en
radiación luminosa y el 95% restante se transforma en calor?
Consejos prácticos en el Calentamiento de agua
Cuando mencionamos el calentamiento de agua, nos referiremos a la
producción de agua caliente con fines sanitarios, o sea, para bañarse,
ducharse, lavar ropa o vajilla.
No instalarlo en lugares abiertos como terrazas. En lo posible, es
preferible dentro de un armario ya que se reducen considerablemente las
pérdidas de calor con el exterior, teniendo en cuenta la accesibilidad
del mismo en caso de realizar algún mantenimiento.
No instalarlo lejos de los puntos de utilización, de esta forma se
reducen las pérdidas de calor a través de las cañerías hacia las
paredes, por muy bueno que sea el aislante de las mismas, y en general
nunca están aisladas.
Regular el termostato a una temperatura máxima de entre 50°C y 60ºC.
De este modo, se reducirá las pérdidas de calor y aumentará la duración
del equipo. Tener en cuenta que por cada 5 grados menos puede ahorrarse
un 10% de consumo y que por encima de los 60°C el agua multiplica sus
efectos corrosivos e incrustantes.
Si se dispone de un tanque lo suficientemente grande, es preferible
regular la temperatura como para usar el agua sin mezclarla. Tener en
cuenta que en general es suficiente duchase con unos 30 o 40 lts de agua
a 40 °C. De optar por acumular el agua a estas temperaturas, es
conveniente una vez al mes subir la temperatura del agua hasta los 60ºC
durante cuatro horas, para prevenir la formación (aunque poco probable)
de bacterias.
Limitar el tiempo de ducha al estrictamente necesario, duchas
demasiado prolongadas representan un desperdicio de agua y energía. Una
ducha consume aproximadamente 1,3 kWh.
Coordinar con los integrantes del hogar los horarios para baños, y si
se dispone de una Tarifa Inteligente evitar la conexión del termotanque
en horas punta. La acumulación es más efectiva cuanto mayor es el
volumen del tanque y cuanto mejor es su aislamiento. Si suponemos que
una ducha insume 40 lts de agua a 40°C, no olvidemos que en realidad se
demandarán unos 24 lts de agua del tanque a 60°C.
Evaluar la posibilidad de adquirir un equipo de mayor tamaño para
acumular agua, pudiendo de esta manera generar importantes ahorros si se
contrata una Tarifa Inteligente.
Preferir la ducha antes que las bañeras. La ducha consume
aproximadamente de 30 a 40 lts de agua templada, en cuanto a la bañera
el consumo es de 100 a 130 lts. En caso de decidirse por la bañera,
tenga un buen aislamiento térmico en la misma, de manera que el agua no
pierda su calor tan rápidamente.
Si no se necesita agua caliente más que en determinados momentos del
día (de madrugada o en la noche), puede ser innecesario tener conectado
el termotanque durante todo el día. En estos casos es recomendable la
utilización de un “timer” que permita el encendido por ejemplo un par de
horas antes del uso del agua caliente, pudiendo ahorrar en el entorno de
un 10% y 15% de consumo.
En ausencias prolongadas (días), es recomendable desconectar el
termotanque.
Si al tocar la superficie externa del termotanque, se nota que está
tibia, es síntoma de que hay un exceso de pérdidas de calor. Es
conveniente mejorar la aislación del mismo, ya sea forrándolo o
reubicándolo dentro de un armario (no descartar la posibilidad de
recambiar el aparato por uno nuevo, de mayor eficiencia).
La grifería de mezcla o monocomando es más eficiente para regular la
temperatura del agua, pero se debe tener cuidado (sobre todo ocurre en
el lavamanos) de no girar el mando hacia la posición de caliente cuando
no es necesario. Muchas veces se deja la palanca ubicada en el centro
por un tema de presentación, lo que induce también a utilizarla en esta
posición.
Verificar que no haya canillas con goteo.
En la ducha o el lavamanos es recomendable utilizar elementos
reductores de caudal, aireadores o difusores, estos reducen el gasto de
agua logrando el mismo servicio.
No utilice más agua caliente que la necesaria. Por ejemplo, no deje la
canilla abierta mientras se enjabona o lava los dientes.
Consejos prácticos en la conservación de alimentos
En caso de freezer sin descongelado automático, evite la acumulación
de hielo. Esto hace trabajar más el freezer implicando un mayor consumo
de energía.
Nunca utilice objetos de metal para quitar el hielo. Puede perforar
los caños que llevan el gas refrigerante.
Conserve los serpentines en la parte de atrás libres de polvo.
No seque ropa en la parte de atrás del freezer ni de la heladera.
No coloque los alimentos calientes en el freezer o heladera para
evitar hacer trabajar más el equipo.
Cierre los recipientes con líquidos.
Nunca deje la puerta del freezer o heladera abierta: cuanto más rápido
encuentre lo que busca, menos tiempo estará abierta la puerta y menos
energía está desperdiciando. Trate de abrirla sólo cuando es necesario y
el menor tiempo posible. Abrir y cerrar la puerta muchas veces es
sinónimo de desperdicio.
Verifique periódicamente el estado del burlete.
La temperatura ideal del freezer es de -15° C.
Los freezers funcionan mejor cuando están llenos. Sin embargo, debe
conservarse un espacio mínimo entre los alimentos a los efectos de
permitir una circulación de aire adecuada y facilitar el acceso a los
alimentos.
Verifique que el tamaño de la heladera responda a las necesidades de
la familia.
Comparado con un refrigerador nuevo, uno de una antigüedad de 10 años
puede costarle el doble en gastos de energía, y uno de 20 años puede
costarle el triple.
Instale su heladera o freezer en un lugar ventilado, alejado de las
fuentes de calor como la estufa, cocina o los rayos del sol. Para que la
parte posterior pueda liberar el calor, mantenga un mínimo de 5 cm.
libres a cada lado y 8 cm. libres atrás.
Sea cual sea el modelo que seleccione, manténgalo funcionando
eficientemente. Una temperatura demasiado baja resulta demasiado cara.
El tomacorriente de la heladera debe ser exclusivo.
Si el refrigerador no es “frost-free”, descongélelo regularmente. El
sobreconsumo comienza cuando la capa de hielo llega a un espesor de 5
mm. Los refrigeradores “frost-free” no producen hielo en el congelador,
haciendo deshielos periódicos.
Tenga paciencia al descongelar: nunca utilice los cuchillos y objetos
cortantes para quitar el hielo porque se pueden perforar los tubos de
gas refrigerante y dañar su refrigerador.
Cuando saque un alimento del congelador para consumirlo al día
siguiente, descongélelo en la heladera, en lugar de hacerlo en el
exterior. De esta forma tendrá ganancias de frío gratuitas en la
heladera
Autor: Gerencia de Mercado – UTE
comercial@ute.com.uy